Can Riera de la Pineda, Montseny
Carla & Dani
Carla y Dani llegaron a Piña Colada con una idea muy clara: una boda íntima, en plena naturaleza, y con su hijo Aritz siendo uno más de los protagonistas. Eligieron Can Riera de la Pineda, una masía escondida en pleno Montseny, para casarse rodeados de bosque, silencio y la gente que más quieren.
Can Riera de la Pineda: una masía en el corazón del Montseny
Can Riera de la Pineda es de esos espacios que no se pueden fingir. Piedra centenaria, ventanales abiertos al valle, arcos que enmarcan las montañas y una vegetación que envuelve todo el lugar. Un entorno que aporta calma y una estética natural que encaja perfecto con parejas que buscan una boda sofisticada pero orgánica.
Para Carla y Dani, casarse aquí tenía un sentido claro: querían un día que se sintiera como un encuentro en un entorno natural con la familia, no sólo como un evento. Y Can Riera de la Pineda hace justo eso: te acoge, te baja el ritmo y deja que el día respire.
Los preparativos con Aritz
Dani se preparó rodeado de su familia, con Aritz correteando por la habitación y colándose en cada foto. Uno de los momentos más bonitos del día fue verle darle un beso a su hijo antes de bajar a la ceremonia: pura ternura, sin dirigir nada.
Carla se vistió en la habitación con las ventanas abiertas al Montseny, ayudada por su madre y sus amigas más cercanas. El vestido colgado en el arco de piedra, la luz entrando desde el paisaje, los detalles del maquillaje y los pendientes. Momentos íntimos que, con el enfoque documental que nos define, se cuentan solos.
La ceremonia
Se casaron un 11 de octubre, y Can Riera de la Pineda les regaló una temperatura perfecta para la época. Aun así, para evitar el sol, hicieron la ceremonia a la sombra de unos árboles, justo delante de la casa. Costó lo suyo separar a Aritz de su madre, aunque al final lo conseguimos. Es cada día más habitual las bodas en las que las novias ya son madres y siempre nos las tomamos como un gran valor añadido.
Los votos reflejaron eso: una pareja madura, cómoda, con un amor ya asentado y tranquilo.
El aperitivo y la cena
Durante el aperitivo llegaron los reencuentros con amigos y familia, el lanzamiento de ramo, y una oferta gastronómica con varios guiños a Euskadi.
En la cena hubo juegos para los invitados, y antes de abrir la pista, la actuación de Els Pipes, un grupo de música que hizo a todo el mundo cantar y bailar.
Nuestro trabajo
Cubrimos el día con el enfoque de siempre: estar cerca sin molestar, dejar que la vida pase, y buscar esas imágenes que no se pueden pedir. En un espacio como Can Riera de la Pineda, con esta luz y esta pareja, el reportaje se construye casi solo.
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