La calma que se respira al conocer a Lizzie y Eliza es solo el preámbulo de la locura. Química es una palabra con un significado muy concreto, pero su forma de aplicarla puede dar resultados muy distintos. Y esa es exactamente la palabra que te viene a la cabeza al verlas juntas.
Preparativos en la misma habitación
Se prepararon en la misma habitación, algo que en una boda hetero sería impensable, y que es uno de los detalles que más nos gustan de muchas bodas LGTBI. Para fotografiar de forma documental necesitas que «pasen cosas», que se creen situaciones, y pocas dan tanto juego como tener a las dos novias en el mismo espacio. Nuestro truco en estos casos es llegar pronto y dejarnos llevar por lo que va sucediendo, huyendo del guion de siempre.
Ceremonia en el paddock y cena al atardecer
La ceremonia fue corta, en el paddock de This Must Be The Place, pero los votos resonaron entre las montañas que envuelven el espacio. Durante la cena, con el sol ya cayendo, llegaron los parlamentos, que dieron paso a una breve tregua para cenar.
Poco iba a durar la calma: con sombrero vaquero puesto y ya listas para el baile country, cortaron el pastel.
Nuestro trabajo
El enfoque de esta boda fue plenamente documental, dejando que las cosas sucedieran solas. Cuando la química se da de verdad, lo mejor que puedes hacer es no forzar nada.
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